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miércoles, 7 de octubre de 2015

Un lugar olvidado

    
     Si algo tiene el viajar en moto, es que cualquier excusa es buena para conocer lugares que muchas personas no saben que existen, en este caso ese lugar está situado en la comarca de La Vera, Extremadura, así se lo hice saber a mi compañera de viaje, y estaba completamente de acuerdo ya que le gusta esa zona, aunque como me repitió, ya lo conocemos y de varias (muchas) veces.

     Salimos sobre las diez de la mañana y tres minutos después paramos en la plaza de Argés al cajero, estaba previsto.
 
 
 
     Una vez emprendida la marcha, nos desviamos por la salida de La Puebla de Montalbán, con el fin de hacer menos kilómetros de autovía, son aburridas, vamos despacio 100-120 km/h, disfrutando de la mañana soleada que hace, así hasta llegar a Talavera donde ya definitivamente tomamos la A-5 dirección Extremadura, las autovías hacen que Lady B. sin querer "vuele", es un animal de grandes rutas y hay que sujetarla, nada más entrar en la A-5 empieza el primer problema, el espejo con el viento se dobla, en fin, tampoco es un problema grave, pero si angustioso, ya que en moto casi siempre se va adelantando y no veía lo que venía por el carril izquierdo, finalmente paro en una gasolinera, repostamos y me dispongo a apretar el espejo, desmonto la maleta izquierda, retiro el asiento y saco las herramientas, viene casi de todo, menos una llave allen que justo es la que necesitamos, al final el operario de la gasolinera muy amablemente me presto una y se solucionó el problema.
 

     Mientras estábamos solucionando el problema, aparcaron al lado dos especies de autocaravanas o lo que sea, que llevaban caballos, no sabemos donde pero Lady D enseguida se acordó de su caballo Campero, la verdad es que se gastaban buen nivel.

 
     Aprovechamos para tomar un café, los de los caballos pararon muy poco tiempo, ya que estos animales si se para más de la cuenta se ponen muy nerviosos.
 

 Recuerdo a Campero
 
     Volviendo al caballo, en este caso el de hierro, retomamos la ruta, nos desviamos en Oropesa y pusimos ya rumbo a Madrigal de la Vera, donde cogimos la carretera que recorre toda la comarca mencionada.
 
     Esta zona es muy bonita y pintoresca, bordea parte de la zona sur de la Sierra de Gredos con lo cual la vegetación es intensa y los pueblos típicos hacen que prácticamente quieras parar en todos, no fue el caso ya que no teníamos todo el tiempo del mundo, y ya los conocemos, si decidimos parar en Losar de la Vera, ya que sus jardines por muchas veces que los hayamos visto siempre invitan a ello.
 
 
Entrada en Losar
 
                                                                              
                                                Merece la pena pararse y ver estos jardines
 
 
 
Cualquier motivo es bueno para hacer una figura
 
 
Prácticamente todo el pueblo es un jardín
 
     Como ya era prácticamente la una decidimos continuar nuestra ruta hacia Jarandilla de la Vera, lugar donde tenía previsto comer, las distancias entre los pueblos de la vera es muy corta y la carretera con buen firme y con curvas muy divertidas, si a eso se le añaden los paisajes hace que esa distancia se acorte aun más.
 
     Una vez en Jarandilla, nos dirigimos al Parador, donde aparcamos a Lady B y nos dispusimos a ver el parador, lugar donde se aparca muy bien, porque siempre hay hueco.
 


 
                                                          Que buen sitio para aparcar.
 
     El Parador de Jarandilla es un antiguo castillo-palacio del siglo XV y como nota curiosa fue donde se alojó el Emperador Carlos V mientras terminaban de construir el Monasterio de Yuste.
 
 
                                                        Posando en el parking con "chulería"
 
             
                                                                 Detalles constructivos
 
 
 
 
Hoy por legislación las escaleras tienen que estar protegidas, pero antiguamente, el que caía, caía.
 
 
Bonitas vistas
 
 
      Después de dar un ligero paseo por el pueblo, buscamos un sitio para comer relajadamente, una vez finalizado el buen yantar volvimos a dar otro recorrido con el fin de relajarnos un rato.
 
 
                                                                      Curioso nombre
 

                             En estos pueblos, en cualquier rincón te puedes encontrar un bonito jardín
 
 
                                     Cualquier sitio es bueno para una ligera siesta
 
 
                                            "Pero si a esto jugaba yo cuando era pequeña"
 
     Una vez finalizado el paseo por el pueblo para bajar la comida, nos disponemos a recoger a Lady B que estaba aparcada en el parador, cuando íbamos a entrar al parking, leo un cartel que dice "solo aparcamiento para clientes, si no llamamos a la grúa", en ese momento recuerdo que cuando habíamos aparcado, había una grúa retirando un vehículo, miro al fondo y lo la veo, "ya está, se la han llevado" pienso, "tranquilo, estaba entre dos coches, seguro que no la ves pero está", continuo acercándome con recelo, bueno más bien con miedo, y por fin.
 
 
                                                       ¡Ahí está! ¡Que alegría tan grande!
 
     Cuando pasó el susto, nos subimos a ella, arrancamos y nos vamos, decidimos dejar las chaquetas en las maletas e ir en manga corta, no es muy recomendable, pero la velocidad era baja y el clima hacia que ir así fuese muy agradable.
 
     Siguiendo la ruta, llegamos a Cuacos de Yuste, donde tomamos dirección al Monasterio de Yuste, pero un kilometro antes de llegar, aproximadamente, al margen derecho de la carretera hay un pequeño lugar de estacionamiento, entro en el y detengo a Lady B en una pequeña sombra, "hemos llegado" (al lugar olvidado).
 
 
      Lady D me preguntó, ¿donde estamos?, a lo que respondí, estamos en el Cementerio Militar Alemán de Yuste.
 
 
                                                  Cementerio Militar Alemán de Yuste.    
 


     Aquí en Yuste está situado este singular cementerio, en el yacen todos los militares alemanes de la primera y segunda guerra mundial que llegaron a las costas españolas de naufragios o aviones que eran derribados, concretamente 26 de la primera guerra mundial y 154 de la segunda.
 
     Estos cuerpos estaban repartidos por toda la geografía española, ya que los alemanes cuando son abatidos en combate suelen dejar enterrados a sus soldados y marineros lo mas cerca posible de donde encontraron la muerte, pero entre los años 1980 y 1983, el gobierno alemán, tras un duro esfuerzo reunió todos los cuerpos en Yuste, con el fin de darles el eterno descanso en este bonito y tranquilo lugar, el porque este lugar, es sencillo, es el mismo que eligió su emperador Carlos V de Alemania para vivir sus últimos días.
 
     Tras esta breve explicación, nos disponemos a entrar, el lugar está solitario pero muy bien cuidado, ya que el mismo gobierno alemán tiene contratada a una persona para que mantenga este singular cementerio en perfectas condiciones.
 
     La pequeña puerta metálica que da paso a un sendero de piedra con intensa vegetación a sus lados, está abierta, seguimos el camino en dirección a un pequeña construcción que hay al final de este.
 
 
     Según avanzamos por el sendero el silencio y la tranquilidad es lo más llamativo del lugar, solo se sienten las hojas de los árboles, no hay ningún ruido más, solo nuestras pisadas, silencio que es roto por una imagen, la que se produce al mirar a la derecha y vislumbrar entre la vegetación una explanada con cruces de granito negro, todas iguales y milimétricamente colocadas, la imagen sobrecoge.
 
 
        Es como si estuviese escondido del mundo para que nadie pueda interrumpir su eterno descanso
 
 
     Seguimos avanzando hacia esa especie de refugio o construcción donde nos encontramos esta placa en la que se puede ver la siguiente inscripción.
 
 
     Leída la placa que nos pone en situación, Lady D se dirige a mirar una de las primeras cruces que hay, con asombro veo que su moral se viene abajo, diciéndome, ¡solo tenía 19 años!, (acordándose de lo que hay en casa de la misma edad) efectivamente todos o casi todos contaban entre 18 y 23 años aproximadamente, un lugar duro que invita a la reflexión sobre lo más ruin del ser humano, la guerra.
 
 
     Esta fue la cruz que vio, corresponde a Rudi Sureck, había nacido el 30 de enero 1923 en la ciudad alemana de Oberlungwits, su cuerpo sin vida con tan solo 19 años llego a la playa de Las Nieves, en el municipio de Agaete en la isla de Gran Canaria, vestía uniforme de la Luftwaffe (Fuerzas Aéreas Alemanas), seguramente su avión fuese derribado sobre el mar, pero se desconocen los detalles, si se sabe que su familia está informada de su fallecimiento y del lugar donde yace.
 
     Es solo una historia de las muchas "interrumpidas" que hay en este lugar, todos tenían su vida, sus sueños, sus familias y se vieron truncadas por vivir en una de las épocas más dramáticas y vergonzosas de la historia.
 
 
 
 
      Al fondo se encuentran los soldados correspondientes a La Primera Guerra Mundial, es curioso que no figura su fecha de nacimiento.
 
 
                                                      Soldados de la 1ª Guerra Mundial.
 
     Llama la atención varias cruces con la inscripción "EIN UNBEKANNTER DEUTSCHER SOLDAT" que viene a significar, soldado del que se desconoce su identidad, quizás nadie los reclamo, no se sabe.
 
 
 
     También yacen en este lugar los 36 miembros del submarino U-77 hundido en el mediterráneo el 29 de marzo de 1943, en dicha fecha el U-77 navegaba en superficie cerca de la isla de Ibiza cuando fue interceptado por un avión de la RAF (Real Fuerza Aérea Británica), en ese momento mientras se sumergía fue atacado con cargas de profundidad, quedando seriamente dañado, el comandante Otto Hartmann consiguió sumergir el submarino y puso rumbo hacia el Peñón de Ifach en Calpe, con la intención, se supone, de buscar refugio, pero la escasa autonomía de los submarinos en aquella época y a que iba dejando un rastro de aceite al subir a superficie volvió a ser atacado en este caso por dos aviones británicos, enviando al U-77 al fondo del mar para siempre, solo hubo 9 supervivientes que fueron rescatados por dos pesqueros españoles.
 
     Existe la leyenda de que el U-77 transportaba oro propiedad de Rommel o Hitler, es evidente que es solo una leyenda, pero lo que no es una leyenda, es que se desconoce el motivo por el que este sumergible navegaba fuera de la zona de conflicto, y que en el momento del hundimiento, el comandante Otto Hartmann envió toda la información confidencial con las ordenes de la misión en unas sacas al fondo del mar con el buque.
 
 
     Otto Hartmann comandante del U-77 contaba con tan solo 26 años, esta enterrado con todos los miembros de su tripulación, llama la atención ver en todas las cruces la misma fecha de defunción 29-3-1943.  
 
     Sin lugar a dudas, es un lugar que invita a la reflexión, tanto así que mientras yo sigo merodeando entre cruces que son el recuerdo de nuestra historia, veo que Lady D se ha sentado en un banco a la sombra, con un semblante serio y pensativo, es lógico al ver esto a uno se le hace un nudo en el estomago.
 
 
     
      Me dirigí hacia ella y me senté a su lado, es un buen sitio para descansar y pensar, vuelve a llamar la atención la tranquilidad del lugar, no se escucha nada excepto las hojas de los árboles movidas por el viento, un sitio tranquilo, en ese momento me comenta que no se ha querido sentar en el otro banco porque hay una inscripción que no le gusta, seguramente hecha por algún desalmado o quizás una chiquillada.
 
 
      Desde luego que no hay la menor duda que quien haya hecho eso desconoce que el Heer (ejercito), la Kriesgmarine (la armada) y la Luftwaffe (fuerza aérea) era el ejercito alemán, que son los que aquí yacen, y no eran las SS, ni la Gestapo, que la mayoría de los oficiales de alto rango del ejercito alemán habían luchado ya en La Primera Guerra Mundial, siendo ya eran militares cuando ni siquiera se había oído hablar de Hitler ni de su ideología, pero desde luego con pintadas o grabados así, y en lugares como este queda más que nunca demostrado que la ignorancia es muy atrevida.
 
     Después de un rato escuchando el silencio decidimos que era hora de marcharse, y muy en silencio nos levantamos volviendo sobre nuestros pasos, tomando de nuevo el mismo sendero que nos había traído, volviendo a atravesar la pequeña puerta de hierro que dejamos abierta como la encontramos y saliendo del recinto, solo se sentían nuestras pisadas.
 
 
     Una vez fuera, arranqué a Lady B, su silencioso motor esta vez hacía menos ruido que nunca, nos subimos a ella y con mucho sigilo y sobre todo con mucho respeto abandonamos el lugar.
 
 
     Pusimos dirección al Monasterio de Yuste, hay solo un kilometro pero lo hicimos en silencio, cuando llegamos, decidimos que no parábamos, que ya lo conocíamos, en realidad, parecía que el lugar después de lo visto carecía de interés, y pusimos dirección a Cuacos de Yuste, también en silencio, había mucha reflexión.
 
     Mis pensamientos eran curiosos, recordaba con agradecimiento a todos los aliados que ayudaron a derrotar a esta impresionante maquinaria de guerra que era el ejercito alemán, a los caídos en el Desembarco de Normandía, La Batalla de Kursk, La Batalla de Stalingrado donde realmente se derroto a este gigantesco monstruo, al ejercito alemán quienes fueron víctimas de unos exaltados dirigentes políticos que les llevaron a una agotadora derrota, y como no a estos jóvenes alemanes que vieron su vida truncada y que aquí, donde han encontrado el eterno descanso sirven para que el recuerdo siga vivo, y nunca olvidemos los errores del pasado y así evitar repetirlos. También es curioso que todas estas reflexiones las hago subido a una moto japonesa, de una marca que como todas las japonesas en aquella época fabricaban armamento para luchar contra los aliados en el Pacífico, ¡como ha cambiado el mundo!.
 
     Una vez llegados a Cuacos de Yuste, nos dirigimos por una calle estrecha hacia el centro del pueblo, con la intención de verlo, aunque ya lo conocíamos y tomar un café, la "puñetera" calle que tomamos con una cuesta hacia abajo muy inclinada estaba empedrada y con un canal en medio para que corra el agua, a Lady B se le atragantan los empedrados y con su elevado peso hace que conducir en primera y muy despacio sea tarea ardua complicada, tanto que una de las veces al atravesar el canal central casi terminamos con los huesos en el suelo, pero libramos por los pelos, en fin que con el cabreo de la experiencia salimos del pueblo y nos dirigimos a Jaraíz de la Vera donde aparcamos la moto, y ahí si tomamos el café, por cierto que al aparcar conocimos a unos viejecitos muy amables, que estaban sentados a la sombra, y tras hacernos la ficha técnica, quienes sois, de donde venís, a donde vais...y de contarnos unas peripecias de un viaje que hizo uno de ellos a Navarra allá por los años sesenta, como les caímos bien, se comprometieron a cuidar a Lady B y allí se quedaron haciendo guardia, cuales miembros de la Guardia Real Británica se tratase, posteriormente nos despedimos de ellos con mucho agradecimiento, sobre todo por su simpatía.
 
     Pusimos rumbo a Navalmoral de la Mata donde a la salida del municipio paramos en el parkíng de un hotel para descansar un poco y ponernos las chaquetas, guantes y resto de indumentaria, ya que salíamos a autovía y ahí las velocidades son altas y hay que ir protegido.
 
 
      Una vez con la indumentaria adecuada, pusimos rumbo a Talavera, donde nos esperaban unos amigos con los que tomamos un café muy agradable.
 
     Al final se nos hecho la noche encima y llegamos a casa bien entrada esta, al bajar de la moto, mi incondicional compañera de viaje me dijo que se alegraba mucho de haber ido a ese "lugar olvidado", había pasado un bonito día, bonito y sobre todo muy emotivo.
 
    
 
                                                          Tripulación del U-77
 





4 comentarios:

  1. Hola mi motero favorito.
    Ha sido un placer volver a dar un paseo por esa Vera maravillosa y ver la peculiaridad de sus pueblos y de su historia,y ese cementerio que dentro de su peculiaridad es bonito de ver,al cual he ido en varias ocasiones y es visita obligada de amigos y familiares cuando vienen a esta zona.
    Me ha gustado que enseñes mi gran casa,ya que es una zona preciosa y mucha gente que la conoce se sorprende porque la imagen que tienen de extremadura es muy diferente,solo piedras y buitres jaja,y se asombran cuando recorren la vera y ven esas gargantas y esos pueblos con sus barrios tan peculiares,la verdad que se quedan encantados.
    Gracias a este blog mucha gente conocerá muchos sitios preciosos he interesantes y decirte que eres muy buen narrador añadiendo la historia de cada sitio,y te lo agradezco porque tengo muy mala memoria jaja
    Se que eres un andorrero y has estado por aquí muchas veces, pero estoy segura que algo no has visto,así que mi motero ,estas invitado a pasar por mi demarcación y explorar nuevos pueblos,y así poder deleitarnos después con tus palabras y fotos.

    Un beso

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  2. Hola Morenita,

    Desde luego que con comentarios como el tuyo a uno le motivan a seguir viajando y a continuar narrándolo.

    Me alegro que te haya gustado, aunque se que lo conocías, te pilla cerca. Tengo que darte la razón, Extremadura es una de las comunidades más bonitas de España pero a la vez, la gran desconocida, si tuviera que describirla en una palabra escribiría "contraste", tiene de todo excepto el mar.

    Solo decirte que cuando quieras conocer o visitar algún sitio, me lo dices, se que no te puedo llevar conmigo (no hay sitio), pero será un placer el podértelo traer.

    Un beso

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  3. Bonito relato. Te puntualizo dos cosas muy breves. Rudi Sureck pertenecía a la tripulación del avión Focke Wulf Fw-200 (F8+FR) que se estrelló el 30 de diciembre de 1942 cuando se dirigía junto a un grupo de 11 aparatos para bombardear Casablanca, donde se iba a celebrar la famosa "Conferencia" que iba a dejar claro como terminar la guerra mundial. Referente al U-77, en Cuacos se encuentran 36 tripulantes, no 37. Estos datos son del libro "El Cementerio Militar Alemán de Cuacos de Yuste" ISBN 978-64-15823-21-6 recientemente publicado.
    Un saludo y gracias por recordar esas historias tan humanas de una época tan violenta.
    José Carlos Violat
    jviolat@hotmail.es

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  4. Hola José Carlos,
    Muchas gracias por tu comentario y aclaraciones, desconocía que existiese el libro del que hablas pero sin lugar a dudas debe ser muy interesante, decirte que queda modificado el dato de los tripulantes del U-77, y en referencia a la aclaración hecha sobre Rudi Sureck, no lo he añadido porque creo que queda suficientemente bien explicado en tu comentario, y yo no lo haría mejor.
    Siempre es un placer contar con gente que aporta datos tan al detalle, casi al nivel de investigación, de los que todos enriquecemos.
    Un saludo y muchas gracias.

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