Fue un sábado, del mes de marzo, le dije a mi reportera favorita Lady D. - hoy vamos a visitar Calatrava la Nueva- a lo que respondió, - Bueno, ¿y eso que es? ¿un pueblo de colonización? -, sin dar más explicaciones, planeamos algo sencillo, ya que se trataba de pasar el sábado por la tarde, bocadillo de jamón y comer por el camino,´- voy a preparar casco y equipo de moto - dijo, a lo cual respondí, - no vamos en moto, vamos con Jordi -, sus ojos se iluminaron, Lady B. la encanta, pero Jordi, Jordi es su debilidad.
Sentarse a los mandos de Jordi, es retroceder 50 años en la historia del automóvil, no tiene nada que ver con un vehículo actual, de ahí su originalidad.
A las 13:00h aproximadamente estábamos en ruta, rumbo a la provincia de Ciudad Real, y más concretamente a la comarca de Calatrava, donde se encuentra ubicado nuestro destino, pero a la hora de iniciar el trayecto, el olor a jamón dentro del coche, hizo que buscásemos un descampado donde dar buena cuenta de este, y así se hizo.
La reportera con los preparativos
Momentos felices
Jordi
Lady D. y su debilidad
Mi debilidad
Después de repostar nosotros y Jordi, emprendimos de nuevo la ruta, no fue fácil de encontrar ya que no se trataba de una población cualquiera, pero según nos íbamos aproximando se podía vislumbrar la austera silueta de esta "población" en la cima del cerro "Alacranejo" donde se alza, pero es cuando se llega cuando impresiona realmente.
Como nota histórica la defensa de la plaza de Calatrava, fue encomendada en el año 1150 a los Caballeros Templarios, estos que eran tan poderosos como temidos, se encargaron de crear la línea defensiva para evitar el avance del ejercito musulmán hacia Toledo, pero fue a la muerte del rey Alfonso VIII, cuando el empuje musulmán hizo retroceder a los Templarios y ceder la plaza.
Fue entonces cuando el rey Sancho III ante la grave situación, convocó un consejo de nobles y proclamó que Calatrava sería entregada a quien quisiera defenderla, en ese consejo se encontraba Don Raimundo que era Abad de Santa María de Fitero y un monje llamado Diego Velázquez, quien ante las burlas e incredulidad del resto de asistentes, pidieron Calatrava.
Fue el 1 de enero de 1158 cuando el rey Sancho III firmo el tratado de cesión a perpetuidad de Calatrava a la orden del Cister, en poco tiempo formaron un ejercito de 20000 monjes-guerreros, que con el tiempo llegaron a tener tanto poder, que eran temidos no solo por el rey, si no por el mismo papa.
Una vez arriba, el aparcamiento es amplio, con lo cual no hubo ningún problema para estacionar a Jordi.
Aparcado Jordi, y tras ascender por otro camino empedrado, este mucho más corto entramos en la fortaleza, por su impresionante puerta.
Camino que asciende desde el aparcamiento a la fortaleza
Exterior de las murallas
Cuando uno se sitúa frente a la puerta de entrada, no puede evitar echar la vista atrás, e imaginar a esos monjes guerreros entrando a caballo.
Pasear por sus angostas calles, hace una idea de como debía ser la vida de intramuros, una vida austera y entregada a la fe, no obstante solo podían desenfundar la espada ante los enemigos de Dios.
Contaban con lo básico para ser autosuficientes.
Estructura de la nave que contenían los molinos para la obtención de harina
Horno para hacer el pan
Después de pasear brevemente por sus calles, nos dirigimos por una de ellas al Convento, que alberga una iglesia del siglo XIII.
Calle por la que se accede al convento.
Camino de la iglesia, cuando se echa la vista atrás ya se puede adivinar el por que de su ubicación, se controla toda la comarca de Calatrava, y más importante aún, Sierra Morena, esa línea divisoria entre las dos religiones.
Una vez en la iglesia, una de las cosas que más me impuso fue el rosetón situado en la fachada principal.
Puerta de la Estrella situada en la fachada principal, bajo el rosetón.
La iglesia, consta de tres naves, esta sería la principal y de mayores dimensiones que las otras dos, también consta de un claustro que desgraciadamente no se encuentra en muy buen estado.
En una de las zonas laterales, se encuentra el Campo de los Mártires, (el cementerio), donde se daba cristiana sepultura a los fallecidos.
Campo de los Mártires
Dejando el Campo Santo atrás, nos dirigimos paseando por sus calles y pasadizos al castillo.
Calle típica
Pasadizo de entrada
Puerta con la Cruz de la Orden de Calatrava
Otra puerta típica, cuando uno ve estas puertas cerradas, no puede dejar de imaginar que secretos albergaban tras ellas en la época de máximo esplendor y poder de la iglesia.
Después de dar un ligero paseo por la vetusta ciudad, nos dirigimos definitivamente al castillo.
Bandera de la Orden, ondeando en una de las almenas
Desde arriba, las vistas son impresionantes, y puede observarse, el paso principal de Sierra Morena, que conectaba Andalucía con la meseta, cualquier incursión del ejercito musulmán, era rápidamente descubierta e interceptada por estos valerosos monjes.
Vistas desde el castillo
Mirando hacia el norte, se puede ver el Castillo de Salvatierra, esta fue la sede de los Templarios
antes de que fueran expulsados por las tropas musulmanas. El Castillo de Salvatierra fue posteriormente arrebatado por la Orden de Calatrava al ejercito musulmán en la batalla de las Navas de Tolosa, estableciendo allí su primera ubicación, y fue poco después cuando se decidió construir el Sacro Convento de Calatrava la Nueva.
Vistas de Sierra Morena desde una de las almenas
Jordi desde arriba
Una vez visitado el castillo, dimos por finalizada nuestra visita con otro ligero paseo por sus calles, es una sensación extraña la que da el pasear por una ciudad abandonada, pero si uno retrocede en el tiempo e intenta revivir las escenas que sucederían en aquella época, con monjes guerreros a caballo y entregados a la fe, la sensación llega a ser sobrecogedora.
Vistas de la ciudad mientras la abandonamos
Con esto finalizamos la visita y emprendimos viaje de vuelta a casa, viaje que transcurrió con una muy agradable conversación sobre lo vivido ese día.
Antes de finalizar está crónica, me gustaría agradecer a la persona que me empujo a escribirla, ya que al recordar mientras escribía, ha sido como realizar un viaje "solo", a un sitio donde ya había viajado en buena compañía, esto me ha permitido parar en sitios que carecen de interés...
Bonito sitio y muy interesante ya que a mi todo lo que sea adentrarse en esas calles e imaginar como eran y vivian es algo siempre me ha gustado,gracias por llevarme con tus palabras a otro lugar.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho y espero que nos cuentes a tus lectoras otras historias, porque a mi me gusta conocer sitios y si es con buena compañia mucho mejor.
Espero tu proxima escapada.
Un beso